Ildefonso Rubio, de 61 años, lleva exactamente la mitad de su vida trabajando en el Ayuntamiento de Barbate (Cádiz) como funcionario. El mismo lugar donde su mujer está contratada como laboral, aunque recientemente ella ha estado en paro. “Nos ha pasado que yo, con un puesto fijo, no he cobrado a tiempo y ella sí ha recibido el desempleo. Tiene su gracia, ¿eh?”. Pero Rubio y el resto de los 313 empleados públicos de Barbate no se ríen. Desde hace año y medio acumulan continuos retrasos en el pago de sus nóminas. El consistorio no tiene dinero para abonar sus sueldos a tiempo. “Algunos nos ven unos privilegiados por ser funcionarios. Creen que ganamos mucho y trabajamos poco”. Pero la vida de Rubio lo desmiente.

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