La delegación de la Consejería de Salud en Huelva se puso en contacto ayer con el hospital Blanca Paloma de Huelva, para que le retirara la sonda nasogástrica que le pusieron a una mujer el 4 de agosto. La mujer tiene el cerebro destrozado por un infarto cerebral desde el 26 de julio. El 4 de agosto la sondaron y su hijo, José Ramón Páez, había reclamado al centro el retiro de la sonda. “La habían convertido en una máquina de bombear sangre. Y eso puede ser viable técnicamente, pero no es admisible ni humano”, decía ayer a este periódico el hijo por teléfono antes de conocer la intervención de la Junta. Este periódico intentó sin éxito conseguir la versión del hospital.



