François Hollande, el hombre del cambio tranquilo y la unidad, logró aglutinar ayer las aspiraciones del centro-izquierda y convertirse en el candidato socialista para las presidenciales francesas de la próxima primavera. El ex secretario general del Partido Socialista (PS) se impuso a Martine Aubry, actual líder del partido, en el segundo turno de las inéditas primarias ciudadanas y con una diferencia mayor de lo previsto en los sondeos. Según los datos provisionales, con cerca del 70% del voto escrutado, Hollande logra una victoria convincente y holgada, con el 56,3% de los votos, mientras Aubry rozaba el 43,6%.



